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newsSep 6, 202655:18

La importancia de la crónica en momentos de la posverdad

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Gabo decía que la crónica es la novela de la realidad. Martín Caparrós la define como una forma de ocuparse de aquello que no nos enseñan a considerar noticia. Y pocas personas encarnan mejor ese oficio que Alma Guillermoprieto, una de las grandes cronistas de América Latina. Desde los años setenta cubrió la revolución sandinista en Nicaragua y la guerra en El Salvador, y luego llegó a Colombia en 1998 buscando un país tranquilo, solo para encontrarse con uno de los periodos más violentos de nuestra historia, que también narró para The New Yorker. Hoy conversamos con ella a propósito de su nuevo libro, “Esta improbable tierra prometida”, una recopilación de sus crónicas sobre América Latina en este siglo, incluida aquella Colombia de masacres que encontró al llegar. Learn more about your ad choices. Visit megaphone.fm/adchoices

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La importancia de la crónica en momentos de la posverdad

A Fondo Con María Jimena Duzán

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A Fondo Con María Jimena DuzánLa importancia de la crónica en momentos de la posverdad. Machine-transcribed; use the interactive transcript above to jump the player to any line.

No sé ustedes, pero yo me crie leyendo crónicas, crónicas de grandes escritores periodistas, cronistas. Carzia Marques decía que la crónica es aquella forma de escribir en que sin inventar nada, pues parece una novela. Martín Caparrós otro gran escritor argentino, gran amigo por lo demás, define a la crónica como una manera de ocuparse de lo que no nos enseñan a considerar como una noche. De todas formas la crónica siempre es un vehículo, una manera que tienen los grandes cronistas de escribir y de mirar el mundo.

Una de las grandes cronistas es Alma Guillermo Preto. Ella es mexicana, una periodista muy reconocida, recibido muchos premios. Vive entre Colombia y México, desde hace mucho tiempo. Fue en su juventud bailarina, pero se dio cuenta que no iba a ser la mejor bailarina del mundo como siempre era confiesa cuando uno le pregunta. Y terminó haciendo crónica y aterrizó en la década de los 70 en Nicaragua, en momentos en que se estaba viviendo nada más ni nada menos que la revolución Nicaragüense, la insurrección Nicaragüense. Y cubrió este hecho para de Guardian y el Washington Post. Después pasó al Salvador y vio lo que estaba pasando con la otra revolución del FMNL y también lo cubrió. A Colombia llegó en 1998. Y yo creo que fue una de las primeras periodistas que la conocí, llegó a mi casa a decir que quería vivir en un país tranquilo, porque estaba cansada de todo lo que había visto en Centroamérica.

Resulta que cuando llegó a Alma Guillenoprieto a Colombia, pues empezó una de las décadas más sangrientas de nuestro país. Y ella también la curioso para The New York y para New York Review Books. Ha ganado tantos premios que ya se le olvidan a uno, todos los ha ganado, pero en el fondo lo que ella realmente sigue siendo es una tremenda cronista, una gran observadora y una escritora realmente muy impecable. Alma ha publicado muchísimos libros donde cuenta todas sus historias, las crónicas que ella ha hecho y realmente la razón por la que está invitada hoy en el fondo es porque sale un nuevo libro que recopila sus crónicas o las historias que haya hecho de América Latina en este siglo.

Y su título está improbable, tierra prometida, pues se desprende de una de las crónicas que hizo precisamente en Colombia cuando llegó y empezaron a suceder esta cantidad de masacres. En este caso esta crónica se desprende de la historia que llegué escribió de una de las peores masacres ocurridas en el 2002 de las últimas masacres, la masacre del salado. 46 personas, creo, fueron asesinadas con lista en mano a las 12 de la noche por los paramilitares, a la abrigo del ejército que estaba ahí cerca y que permitió durante 3, 4, 5, 6 días. Que se produjera esta masacre. A Alma la conozco hace muchísimos años, pero nunca la había entrevistado, que sea esta la oportunidad de entrevistar a esta vieja amiga y gran, gran cronistra. Esta improbable tierra prometida.

Mira, gracias María Jimena por la invitación y gracias a ustedes que lo ven. Este título tiene que ver con el pueblo del salado, está tomado de la crónica sobre el salado y a mí me impresionó mucho cuando yo fui al salado que brevemente es un pueblo donde después de una masacre sale toda la población. En el pueblo queda desierto y 12 o 14 años después un señor lucho decide que hay que regresar y la población regresa al salado. Esto me lo habían contado como una especie de popega, ¿sí? Entonces cuando llegué lo que me impresionó mucho es que ahí no había nada. Sí, me impresionó mucho la necesidad que tenían los habitantes de este lugar con recuerdos tan terribles, porque esa masacre fue terrible.

Esa necesidad de volver a lugar de sus recuerdos, a lugar de su pobreza, a lugar donde el futuro no era tan poco sensacionalmente prometedor, pero esa era su tierra prometida. De ahí sale fija, ¿sí? Es una frase de la crónica que dice regresa a esta improbable tierra prometida. Y esa en esa tu llegas al salado para que la gente que nos estaba viendo y escuchando el salado fue una masacre de las tantas que se hizo a comienzos del 2000. Y fue perpetrada por los paramilitares que en ese momento estaban comandados por... ¿Ause? La Ause que tenía como lidera a Carlos Castan. Exactamente. ¿Qué hicieron? Pues llegaron sobre el argumento con el argumento de que la mayoría de la gente que estaba ahí era auxiliador de la guerrilla de las FARC, que había convertido a montes de María en su enclave,

decidieron con una lista hermano llegar de noche para nombrando a las personas que tenían que salir todas a la placita de esa tierra. Y una a una, pero llegando las arrodillaron y las mataron. Las asesinaron con golpes de gracia. Frente a los demás pobladores, mujeres que vieron asesinar a sus manos, a sus hijos, a sus esposos y que decían al que llora también. Nos lo llevamos. Fue un método tradicional de operar de la Ause fue un método inaugurado por Videl Castaño, del cual podremos hablar. Y era de una crueldad realmente inconcebible. Vivía en Bogotá, Colombia, en Obuembre de 1998, cuando se difundió la noticia de una terrible masacre en Sigúvia.

Un pequeño pueblo minero a kilómetros de cualquier parte, pero al que se podía llegar en avión desde Medellín. El reporte de la matanza tardó horas en viajar hasta la capital, pero luego estalló en todos los noticieros del país. Nos enteramos de que en tan solo hora y media de carnisería de escenas de personas habían sido asesinadas a lo largo del fin de semana. Después de la matanza, los diarios publicaron durante días, planas enteras de fotografías de los deudos frente a los ataudes, llorando bajo la lluvia torrencial. Así es que Alma comienza esta introducción a su libro, en donde acepta que le costó casi que unos 30 años o 40 entender qué fue lo que pasó en este momento. Cuando no se quedó en esa masacre de Sigúvia, ocurrió en 1988, cuando todavía no se quedan nosotros, los periodistas sabíamos que tan grande era la dimensión del problema de violencia que estábamos enfrentando.

En quienes eran los protagonistas que estaban disparando desde la penumbra. Por eso me sorprende que 40 años después ella haya entendido por qué, porque en su momento no escribió esa crónica y por qué ahora sí la escribe. Con una reflexión que de pronto no la hubiera logrado obtener en ese momento, cuando era tan difícil saber que era lo que sucedía que hasta los corresponsales extranqueros no se pillaban ni una. Fue en el de los 88 y yo fui dos meses después, porque me cansé de buscar información que me ayudara a entender qué había pasado, porque en ese momento los medios no tenían. La autoridad que yo creo que los reporteiros han ido asumiendo poco a poco, como en tu caso no tú eres una fuente de credibilidad para muchísima gente pero en ese momento estaba aseriada la prensa.

No, no, no, no, nos acabamos de decir nada. Yo creo que decían pero las consecuencias eran terrible como en el caso de Segobia. No, claro, lo que lo que tú dices si es cierto es que como eran tantas nosotros la impresión que nosotros teníamos era que nos sabíamos que era que estaba pasando. O sea la reflexión que yo cuando yo oigo y leo tu crónica, la reflexión que uno tiene como periodista de ese momento es que tenía razón porque nosotros no sabemos que nos estaba pasando. Ni yo tampoco, yo recién llegada porque yo llegué en el cuándo llegaste a Colombia. En el 86 pero llegué a vivir acá en el 88 y llegando a los poquitos meses ocurre esta masacre y yo digo pero ¿qué es esto? Si yo vengo de centro-america un poco huyendo de ese mundo de la violencia y yo digo acá este país verde, fértil, hermoso que resulta que todas sus cañadas en esta geografía tan complicada es con desecretos tremendos de violencia y de muerte.

Y la masacre de ese govia fue la primera gran masacre de esa secuencia y además fue el debut de Fidel Castaño. Que tú recogiste en ese momento como una figura que nadie conocia muy bien, ¿no? No, no, no, no, era un taur que tenía una cantina en ese govia y la alcaldesa recién electa por la Unión Patriótica es que todo esto es como una una prehistoria de nuestra historia. Diana Tobón era la alcaldesa y Diana Tobón fue la que dijo el responsable todo esto es Fidel Castaño y Fidel Castaño dijo a mí me siguen impidiendo el paso de mi ganado porque aparte todo era cuatro y va a ser sobre mi cadáver. Entonces realmente el Play Tura sangre, Diana Tobón tuvo que salir pero ahí se estrenaron dos cosas por primera vez.

Una que era el paso con la lista de las víctimas que según Fidel Castaño eran culpables de la muerte de su padre y el papel solapado del ejército. En ese momento dice pues nosotros no sabíamos nada porque estábamos dormidos. La masacre de Segobria ocurrió el primero de noviembre de 1988 en el municipio de Segobria y allí un grupo para militar liderado por los Castaño y así no a 46 personas y dejó más de 50 heridos. Entonces ese fue como la masacre inaugural que planteó el modo operandi en verdad de lo que vendría después. Y hay que decirlo también la agresión a los periodistas porque tú lo cuentas muy bien y es que al más llegó allá con una excusa.

En ese momento una colega de Estados Unidos, Penny Lernu, que hizo un trabajo importantísimo en Colombia, hoy casi olvidada. Me dijo no se astonta, no vayas a hacer y Gobi a poner tu cara así a decir yo vengo a ver qué pasó con la masacre. Hay una mina de oro importante, vea ser un reportaje sobre la mina de oro y ahí aprovechas y eso fue lo que me permitió ir la primera vez la segunda vez yo fui como a inanita y la tercera vez no fui porque tus colegas. Daniel Chaparro y el fotógrafo fueron y cuando iban regresando y habien entrevistado casi todos los digamos las personas que ha ven tenido que ver con esa masacre los sacaron del carro y los asesinaron los arrodejaron y los asesinaron esa es la historia que hemos contado aquí muchas veces.

De nuestro colega del espectador Daniel Chaparro entonces claro en esa época era muy difícil ir a hacer historias pero sobre todo porque desde Bogotá nosotros salíamos del espectador nosotros salíamos porque Guillermo Carlos nos acaba pero cuando nosotros íbamos tampoco entendíamos porque era tan difícil entender el nuevo escenario que se nos escapaba. Entonces nos tocó poco a poco ir no entendiendo y nos tomó como diez años. Quiera lo que el tamaño del monstruo al que estábamos enfrentados y la verdad si en estas primeras de cambio esa reflexión que tienen ustedes porque la idea es que ustedes obviamente compren el libro. Pero lo que es interesante de alma es que ella hace una reflexión conociendo también como conoce Colombia de cómo es que ella a ella misma le costó mucho tiempo entender que era lo que va pasado en Segobia y estas reflexiones como el comienzo de este libro y de ahí trae todas estas crónicas que una sancido publicada otras no.

Y por eso te pregunto de hacer un destuay que ella no entiende o que mucha gente te pregunta a ti porque siempre tienes que ir a los países para contar historias todas crueles horrible de antecesas y tu contestas no es que yo no yo no hago las masacres y no lo primero no pero la reflexión interesante es que tú 20 años después o 40 años después dices hombre entendí muchas cosas que inicialmente no había entendido si eso y eso lo que no se había publicado antes que es con poco la crónica de de Segobia yo nunca escribi en ese momento de la crónica de Segobia porque no entendía no no sabía o sea yo tenía los hechos y yo tenía lo que había reporteado y la gente la que había entre el pervistado pero yo no entendía el significado de una masacre y porque una persona como tú como yo de repente decide que se va a dedicar a matar gente eso para mí era un misterio

tremendo y urgente de resolver por por por mi posturante el mundo por mi fe en el mundo y pasaron 30 años pero Segobia nunca me lo quité de la esa eso dices ahí sí hasta que por fin pude elaborar lo que es una guerra que dura 60 años vamos para 70 en el cual la violencia es tiene mecanismos de reproducción casi biológicas y como es difícil interrumpir ese ciclo de violencia que pasa de generación en generación en el que acaban hermanos unos contra otro eternamente enredados en esa rabia asesina eso fue lo que por fin pude empezar elaborar y escribir en el primer texto del libro si y 30 años después vuelve mira que pasó en

Segobia muy interesante otra crónica que a mí por eso vale la pena llegar a viejo claro porque yo creo que tiene que uno exacto uno aprende cosas en la vida no es verdad y mira las cosas de manera distinta sobre todo cuando el oficio de uno es contar las historias pero hay una historia que a mí también me impactó y esto es como recordar no pero bueno recordar y por eso es tan interesante esta esta este libro hay una historia que también me impactó mucho bueno todas las historias que estoy que estaba leyendo en este libro pero una que yo creo que pasó una advertida y que no en su momento pero que es muy importante que la historia del padre Maciel esta historia del padre Maciel yo creo que es el fundador de la legión de Cristo una de las digamos que es ella congregaciones más importante en los verdader religiosas que fue avalado por el pa de por el papa a Pablo segundo no sólo avalado era el gran confidente de marcial Maciel de Juan Pablo segundo lo quería

que se que se fue el marcial Maciel murió seguro de que iba a ser santo y diseñó lo que iba a ser su tumba que iba a ser una especie de vacílica Juan Pablo beatificó a su mamá beatificó a su tío ese pues era un guerrero Cuando Pablo beatificó a su mamá, beatificó a su tío, ese pues era un guerrero cristero, que era ovismo. Y van para Santos, la mamá, a cuenta de qué no sé. Qué hizo Marcial Maciel, es muy impresionante. Yo me paso la vida tratando de entender. Qué hizo más. Qué no hizo. Era un, además, un cura mexicano. Un cura mexicano en que nacen tiempos de la guerra de los cristeros que son peleas por Cristo brevemente. Era pederasta, biólogo o agredió sexualmente a dos cenas de muchachitos, sino es que a cientos de muchachitos era heroinómano y hacía que los muchachitos le inyectaran la heroína.

Era vígamo porque, además, se casó dos veces, era padre de dos hijos a los cuales trató de violar a sus propios hijos. Era re… De muchos hijos, no solamente les dijeron. Pues los que les sabemos. Sí. Y los que declararon y los que fueron a la televisión a declarar lo que pasó con ellos. Nadie lo denunciaba. Los mujeres en el norte de México, sobre todo de Monterrey, que es una ciudad muy rica, se entregaban sus fortunas. Las señoras… …ruyiances. …ruyiances. Y los hijos tenían que intervenir para tratar de proteger. Tenía mujeres que estaban recluidas durante años sin derecho de ver a su familia. Era un monstruo. Lo interesante es institucionalmente cómo la iglesia o el Vaticano que es esta ciudad extraña. Tenía lugar para acoger a un ser humano como marcial, masiel, denunciado durante años.

El que después fue papa, Ratsinger, Lido Ratsinger. Lo denunció. Y fue el primero que empezó a investigar. Sí. Habrió una investigación, dice, estuve en la clónica. Pero sin éxito, lo máximo que le llegó a pasar a Maciel es que tuvo que retirarse de la legión y pasar sus últimos años en una casita muy mona con Hardin. Creo que en Florida. Entonces, es una historia sobre la impunidad. ¿Tú fiste y hablaste con las víctimas? Sí. Y encontraste las víctimas. Pues es que las víctimas llevaban años tratando de ser escuchadas en el Vaticano. Estaban excursas, muchos de ellos. Y bueno, que se habían tardado también años es que tenemos muchos dolores en nuestra América Latina que se demoran décadas en que podamos enfrentarlos.

Estas víctimas, años para poder entender lo que pasó, entender que no eran ellos los culpables y tomar fuerza para decir en público algo que les daba una vergüenza. Cuando escribí esa crónica, hace mención a Fernán González. Sí. Porque el Fernán González es un clérico Jesuita colombiano, un gran estudioso. Ha hecho miles de libros. Sí. Y él también hizo una… Él hizo, no, perdón, yo creo que hay una confusión. Es Fernando. Es Fernando. No es el mismo. No, me parece que no es. Entonces, la pregunta. Ah, es porque dicen Fernán en la pre… No, no, no. Yo creo que estoy loca. Ah, bueno, entonces quito todo esto. Esa no. Sí. Esa no. Esa no. Ah, no es Fernán González. No, es un mexicano Fernán. Ah, no. Entonces, Fernán.

Y porque yo sí decía, hace esto de la… Entonces, quítemos esta… Que los Jesuitas sí lo conocían. Los Jesuitas… Los Jesuitas acá incluso tuvieron a Bergolio a Francisco aquí, cuando lo sacan lo que castigan a Bergolio por mal trato y el malgenio viene a Colombia y está recluido. ¿Más, más y él? Sí. No, más y él. Bergolio. Ah, no, si bergolio. ¿Paco, viví acá con esa historia de Más? Sí. Ah, bueno, sí. ¿No es? ¿No es? ¿Y entonces? O sea, y esa historia que fue lo que te movió a ti, es decir, yo quiero escribir esta historia. Porque para mí resultaba igual de incomprensible que los castaños. Sí. Es que es gente, pues, muy diferente yo no entiendo el carisma realmente de alguien como Más y él, porque uno lo ve y es antipático.

A mí me parece antipático. No, un personaje como Carlos Castaño, porque Fidel no fíjuro tanto en los medios públicos como Carlos. Sí. Carlos adoraba a los medios y me dejó plantada en Másita que yo dije. De verdad. Sí, yo tenía la cita para subirme a una violeta en el aeroperto chiquito de Medellín para ir a donde él me iba a dejar que el violo entrevistara y estando ahí en el aeroperto esperando la violeta, me llegó el mensajito y que no, que siempre no, que se cancelaba. Ah, que frustraron. O sea, tú querías hacer una aproximación mucho más específica sobre esta figura de Carlos Castaño. Y yo quería conocerlo, claro. Claro. Pues mientras más cerca, no más, me critican. Luego me critican porque como así que yo podría hablar con una persona como Carlos

Castaño, pero, obvio, ustedes no quieren saber cómo era, pues yo también. Claro, claro. Pero nos tuvimos que con muchos, nos tuvimos que contentar solo con su libro, como dice tu, en otra crónica, el libro, un libro que escribió un colega de nosotros, Mauricio Arangurin, se llama mi confesión y la poca es fantástica. Sí. No, el vestido de camuflaje, como verriero haciendo así en un trasfondo una cascada y la selva. Y él, autoalabándose sistemáticamente. ¿Qué personaje era un personaje? Se enamora de la hija, de un guerrillero. ¿Se cree poeta, se cree artista, quiere ser presidente? Ahora él le pasó una cosa cuando en todas las negociaciones con el relito, entonces

presidente de Alvaro Uribe decidió tener con una línea que no cruzaba la línea del narcotráfico, cosa que me sorprendió mucho, porque digo bueno, a ver, y él dijo acá no van a entrar los narcotraficantes, teniendo en cuenta muy claramente que él venía y su familia, o sea, su hermano, su hermano mayor, que era el constante. Y ha sido grupo de los cobaros, había sido parte del cartel de Meijin, entonces me parecía muy interesante esta decisión de Carlos Cartagascar, nosotros no, tenemos que ver. Y eso fue una situación curiosa. No, no entiendo bien si eso fue cierto o fue una declaración para reforzar sus aspiraciones a la presidiencia. Y entonces después tú haces una otra de las de las grandes crónicas, tiene que ver con

un perfil que le haces, o no un perfil, cuenta la historia, cómo es que es el chapo, que es el otro gran narco mexicano que junto con Pablo Escobar, pues integran esta iconografía. Sí, de grandes personajes que ha producido el cartrafico, digamos la verdad. Sí. Y que uno tiene que aprender y entender. Y en esta historia y en esta perfil que le haces del chapo, mi pregunta es, veniendo a Colombia, o sea, que encontraste ahí de nuevo. Y por qué te pareció interesante o como te nutrió esa crónica para veniendo a Colombia, que venías de Colombia, de conocer a todos estos. Venías del mundo del narcotráfico en Colombia, claro, pero pues es que México es otro país también, si no. Sí, todos. Somos países muy hermanados, pero es muy distinto. Pero es muy diferente.

El chapo Gussman, Joaquín Gussman, para llamarlo por su nombre, capesino a alfabeto de la Sierra, vecina, loa que es tradicionalmente una de las zonas más pobres de México. Es una zona tradicionalmente cultivadora de Marijuana. Y durante la Segunda Guerra Mundial, se le pide que cultiven a Mapola para aeroína, para los heridos de guerra. O sea, es una política oficial de Estados Unidos. No ellos no trafican en sentido moderno, digamos, de traficar hasta que el volumen de la Marijuana crece se inicia la guerra contra las drogas de Estados Unidos. Hace no operaciones con el icóptero y militares, así, reforzados con humanos que entran a mal tratar a las mujeres, mal tratar a los hombres, asesinar, robar, y entre otras cosas, Joaquín

Gussman crece con una actitud anti-imperialista, que no limpide cruzar la frontera cada vez que quiere comprarse unos tenéis nuevos, porque allá en San Diego venden los buenos. Este personaje es astuto, como todos los traficantes. Y como muchos traficantes viven una sociedad donde el asenso social por las vías legales, no es posible. Compasan colombianas. Claro, campesino en alfabeto. Y que descubren que con poco esfuerzo inicial pueden empezar a subir y tener el respeto de su comunidad y de su sociedad. Entonces, la diferencia que yo veo es que no viene de la tradición, digamos, de la zona de Antioquia que desde la colonia, tiene una tradición también de contrabando muy fuerte. No, lo que él tiene es una tradición de cultivador.

Campesino. Campesino que dice, ya entendí como es este paseo. Estamos al lado de Estados Unidos. Hay un mercado en Estados Unidos. ¿Cómo no vamos a hacernos otros los que nos apoderamos a esto? Es un hombre de familia como tantos. Y lo agarran porque él va todos los años a un hotel al que iba yo, por cierto, es mi hotel. A ver el concurso de belleza, de las reinas de belleza y a ver a sus hijas, sus gemelitas que quiere muchísimo. Y ahí es por eso que lo agarran porque él se paseaba por la ciudad de Mastatlán, como Pedro, por su casa. Era conocido. Estas son las diferencias entre el mundo en narcotráfico y el mundo de nosotros, digamos, que a mí me impactan tantos y uno ve Mastatlán. Mastatlán tiene una zona tradicional turística, tiene una zona colonial en donde ahí solamente

gringos, jubilados, que van, que restauran las casas, que ponen sus librerías, que venden braunis al entro de la librería. Y del otro lado está la zona narca donde van a pasear y a divertirse los narcos. Todo el mundo sabe todo eso. Es otra característica del narco nuestro. Todo el mundo sabe. No se quieren meter hasta que es imposterga. Yo diría que hay una diferencia entre Pablo Escobar y otra de las diferencias, porque son muchas. Y el caso del Chapo y lo que representa el Chapo, Pablo Escobar quería cambiar la manera de ver a Colombia y quería gobernar Colombia. Quieres hacer presidente. Se metió la política y la diferencia.

Él se metió la política. Llegó a la política y un día dijo hombre, si yo he financiado tantas campañas, es hora de que yo se ha creado porque no. Pasé al frente. Claro. Y si soy tan inteligente. Y ahí fue cuando empezó, digamos, la reacción de las élites. Exactamente. O sea, él fue un tipo que se le enfrentó a las élites. Gussmann nunca tuvo esa aspiración. No, él quería conocer estrellas de cine. Eso era lo que ha elefacinaba y conoció a que él del castillo. No, no se me esa famosa entrevista que tú. Sí, que fue también parte de su perdición. Se enamoró de que él del castillo. Pues de legitos. Sí. No. Sí. Cuando es un entrevista que hace como champagne, ¿no? Sí. Que él, ¿por qué no entró en ese momento la deja? Porque estaba champagne estorbando el camino.

Gringo. Vamos a, ¿qué tal si le pasa algo al gringo? Entonces, no lo agarran ahí. Sabían perfectamente. Pues claro, que sabían perfectamente. Qué otra historia antes de que yo pase a las que me gustaron. Qué otra historia. Sí, porque la idea de este libro es recoger. O sea, en verdad, este libro es recoger estas crónicas con una actualización. Que hice en este siglo, que hizo alma aquí, y el muepieto, que además tiene todas las depremios en todas partes del mundo. Pero esa es qué. Esta historia, esta historia de este libro es yo recoger las crónicas que a mí más me lograron mi concedimiento y me dificultaron. No, las crónicas que más me apasionaron. Sí. Yo tengo el lujo, que es un lujo, es un privilegio, no sé si es un lujo.

Pero yo puedo decidir lo que quiero hacer. Entonces, es un lujo. Es un lujo. Es un lujo. Y lo que me interesa normalmente es lo que yo no entiendo. Entonces, me meto a tratar de entender lo que se me hace incomprensible. Muchas veces. Otras veces, como yo tengo un gran amor por el teatro y el escenario. Bueno, es la otra, porque ella fue antes de todo... Váilé. Es Váilarina. Váilarina, ella era. Pero no la gente se imagina que yo era así, como de Baléclas y con ella. Yo era más contestataria. Yo hacía danza moderna, pero además en las calles alternativas era una danza moderna sin escenario, no? Perfomas. Se podría decir que yo era más que todo performancer, pero entrenada en la danza. Sí. Muy rigurosamente.

En todo caso... Hasta que me di cuenta de que... Yo digo como si fuera verdad. Hasta que sentí que no iba yo a poder ser una gran bailarina. No sé si era verdad o no. Sí. Hay gente con limitaciones técnicas que yo tenía que siguió haciendo cosas interesantes y más. Yo creo que fue falta de valor, pensando lo ahora. Eso te empujó... Pues es que yo descubrí la posibilidad de satisfacer la curiosidad y de ver el mundo. Yo he sido muy timida toda la vida y de repente descubrí que con el cuaderno la mano era el disfraz perfecto. Sí. Y que yo podía ir y no era yo con todos mis defectos, sino que yo era esta persona que

preguntaba. Y me apasionó esa posibilidad de conocer, conocer, conocer, ver, preguntar. Sí. Sí. Y te dedicaste a recorrer toda América Latina porque ahí digamos este libro pasa por toda América con los personajes más importantes. Hay una crónica que les recomiendo que es una crónica que uno se le olvida que existe esa... Es el mundo en mi caragua cuando llega Daniel Ortega y Rosario Murillo. Esta historia de Rosario Murillo es algo... Es que te darás cuenta. A mí me gusta mucho logrotesco también. Es que no sé. No sé, es como muy te atrales. Es muy... Exacto. Volviendo a lo te atrales. Es realmente una crónica. Porque además la vida de Daniel Ortega y Rosario Murillo se desarrolla en el escenario, pues, en las plazas, en las manifestaciones.

Y sale esta mujer dios de mi vida. Yo quiero saber quién es un maquillista. Es como mi pregunta principal, que sólo se viste de azul porque entonces las ondas magnéticas que bajan del universo les gusta encontrarse con algo azul y luego cambia y se viste de magenta porque las ondas de fuerza de la tierra suben. ¡Oh, Dios! mío, qué cosa tan grotesca. Sería muy chistoso, sino fuera porque esa mujer hizo marido Daniel Ortega. En el momento en que yo escribí esta crónica tenían refundidos 222 personajes. No Sergio, Sergio Ramírez se escapó. Sí, se miraron. Pero la Dora María Telles, que fue la número 12, la toma de palacio, que recordamos los desierta, ¿eh? Todos los candidatos a la presidencia, personas que no debían nada más que haber estado manifestándose,

protestándose en el año 2018. Adora María Telles la tuvieron en una celda sin luz, tiene que usar lentes oscuros hasta la fecha, durante 300... no me acuerdo cuántos días, no, fue más de un año, aislada, sin poder hablar con nadie, en una celda que me había 3x2. O sea, hace necesitas ser cruel. Porque Dora María les salvó la vida a Daniel, peleo al lado de Daniel, y Daniel era un incapaz en la guerra. Una de las cosas que tú dices al comienzo es que quién se iba a imaginar, lo que vendría después, quién se iba a imaginar que después del triunfo, del FMNL en el Salvador, iba a quedar un dictador, porque ya es un dictador como bukele. Pero antes, lo mismo en Nicaragua,

donde ganan las revoluciones andinistas y ahora... Lo que toca a Nicaragua es que conmédicta duran. La gran pregunta, la gran curiosidad es cómo fracasan los procesos revolucionarios. ¿Cuáles son los mecanismos? Que no solo hace que fracasen, sino que la consecuencia sea en estas dictaduras moso. Es esa que tenemos. ¿De derecho a o de locura? Porque lo de Nicaragua no es... No es de... no se sabe de qué es. De qué es, no? Simplemente crea las posibilidades para... para el interior del terror. Porque antes de bukele, y eso me parece muy importante, y hay una crónica sobre los maras aquí, sobre los maras del Salvador. Antes de bukele lo que hay es un imperio del mal, manejado por muchachitos adolescentes, muchachos que crecen a los 25, 28 años tatuados,

que tienen bajo amenaza a toda la gente, pero sobre todo lo que me parecía más doloroso a las muchachitas. Complían 12 años, 13 años, 14 años las violaban en masa, o sea, era ritual. Las mandaban a las cárceles, donde estaban los jefes, a que fueran esposas de los criminales. A los muchachitos los reclutaban también a la fuerza. Parte del ritual de iniciación para muchos fue que tenían que salir a matar a alguien. Arbitrariamente no importaba quién. El desastre del Salvador fue tan grande, que permitió que alguien como bukele se presentara como Salvador. Y que es adorado en toda América Latina y buena parte de Europa. En Asturias ponen vallas diciendo... Quiero ser como él.

Sí. Todas son preguntas sobre cómo llegamos hasta aquí. Sí. ¿Alguna respuesta? No es mi oficio. Exacto. No es el nuestro... Sí. Pero si uno queda muy perplejo sobre cómo la historia se desarrolla. ¿Quién se va a imaginar que tú que fuiste la generación de periodistas que vio el triunfo de la Revolución Sandinista por un lado? Y vio el triunfo de la Revolución Salvadorinha, el FMN. ¿Quién se va a imaginar que después de tantos años? Eso iba a afectar... O sea, no iba a ser el semillero de una democracia robusta, sino el semillero de dos dictaduras que están ahí en conadas. No, y si vemos el caso de Brasil que no es crítico sobre Brasil

en este libro, no. Pero yo he escrito muchos sobre Brasil. Yo tengo libro entero sobre el carnaval de Brasil. El carnaval de Brasil. Sí, sí. Sí, se lo recomiendo, pero no sé dónde lo... Pero yo me acuerdo mucho de ese libro y es... Las escuelas de salza. De salza. De salza. Pero sí, no. Tengo sido muy rumberas. Sí, también. Pero como es la construcción de todas... El mundo del carnaval que existe en ese sistema de apartheid, que en el 188 era Brasil. Pero bueno, este libro nadraitextos sobre el Brasil, las anteriores recopilaciones sí, pero también... ¿Qué es lo que tenemos? ¿Qué es digno de preservar? O sea, las preguntas son esas, ¿no? ¿Cómo llegamos hasta acá? ¿Por qué no logramos cambiar todo lo que quisieramos cambiar? Pero también, ¿qué es lo que nos hace tener la fuerza y la vitalidad

que indiscutiblemente tenemos? Eso es otro tema también del libro. Sí, hay más pasas que tienen que ver con efectivamente hechos optimistas también. Creo que hay uno, ese no alcance, pero si vi que hay un tema sobre el proceso de paz, con un claro. Claro. Esa no lo alcance al leer, pero yo la había leído antes, creo. Sí, y eso salió en la nacional, yo creo. Exacto, entonces la misma. Sí. Bueno, también está ese pedazo, pero hay una parte que me sorprenden mucho que yo creo que nos define muy bien. Y que tiene ver con nuestra gastronomía, y yo creo que es la historia del tamal, por ejemplo. Sí. La importancia del tamal en México. Sí. De alguna manera, tiene que ver mucho también con nosotros, aquí hay muchos tamales de otra forma, pero lo de México es bien interesante la importancia del tamal, ¿no?

Pero sobre todo, yo creo que es bien importante. Eso lo he estado pensando. Justamente en estos días no lo había pensado como tal. Es bien importante para nuestra salud emocional y espiritual, para nuestras supervivencias con ese optimismo que nos caracteriza. No es cierto. Que siempre pensamos que mañana puede ser mejor. Para eso es importante la reunión en la mesa alrededor de una buena comida. Que siempre es eso. Sí. La sobremesa, la risa, el traguito, el hablar de comida mientras se come otra comida. Eso es Latinoamericano. Entonces en México, yo escogí el tamal como representativo. Pero en realidad todo el texto habla de la comida mexicana de una mujer extraordinaria que se recorrió el país en una

camioneta con una cocina atrás. Y que se iba de pueblo en pueblo recolectando las recetas, cocinándolas al lado de las cocineras, reproduciéndolas para ver si se le había quedado algo y haciendo libros con eso, que fue la Diana Kennedy, que no era de la familia. ¿Cómo te pregunta que no es de la familia? El marido era inglés y se peída va a Kennedy también. Pero esa comida, esa importancia ritual de la comida y el mestizaje particularmente en México de la comida prehispánica con la comida de la colonia española. Queda este resultado extraordinario, épico, maravilloso y resistible y tan variado. Ese texto es un homenaje a esa comida y a esa felicidad. Entonces para terminar a alma, esto es parte de una serie que está saliendo en la verdad.

Como es la historia? Pues a ver, yo he hecho tres recopilaciones de mis textos. El primero fue aseguu cuando nos conocimos. Aún es así. O sea, sí, así como 40, 50 años. Como un poquito menos, un poco 80, 88, 89. Cuando llegaste, sí. Sí, porque yo me acuerdo mucho del bombazo en el espectador. Eso fue en 1980. Sí, no he venido. 89. Minus 18 años. Sí, y ya nos conocíamos ahí. Así había recién llegado. Sí, como un año antes. Habías llegado todos los años. No, ni siquiera el año completo. No, ni siquiera, ¿no? Sí. Y eso fue más comalía desde ese momento. ¿Llegaste en el peor momento? Sí. Y yo venía a disfrutar, perdón, de la paz, yo tenía que escribir el libro del carnaval, dije a dónde me voy. No, pues a este país tan hermoso. Me gusta el clima.

Me gusta el clima bobotano, que es mucho decir. Y te encontraste con eso. Y me encontré con este país. Sí, pero bueno, la primera colección, sí, también ustedes encontraran con ese país. La primera colección se llamó al pie de un volcante escribo. Y es de los años 90, de 88, la másacre de ese govia, porque nunca se publicó, pero desde entonces hasta el 2000. La segunda colección se llama en español desde el país de nunca jamás. Ahí vienen, por ejemplo, un texto sobre bargaziosa, porque yo he hecho mucho beso, crítica también, ¿no? Una crónica sobre bargaziosa. Otra en este colección sobre Cuaron y el cine de Cuaron y el Roma son colecciones más pacíficas. Y esto. Esta es la colección más... Y esto es la más reciente. Y la última colección seguramente que yo haré como

reportera de a pie. Es un oficio de jóvenes. Y ese es la última. Yo, yo supongo que sí. La energía para ir al salado, pasarse días allá y se meter, donde no lo quieren aún. Sí, yo sí. Es no lo mismo. Sí, no es lo mismo. Sí, por supuesto. Bueno, pero lo que es importante es que al mal recuerda uno lo que es importante del oficio, que en estos momentos es un oficio que si mucha gente se le está olvidando, que el oficio está ahí. Y no es que haya cambiado. Lo que pasa es que el oficio tiene que ver, tiene que amoldarse a la realidad, ¿no? Sí. Pero el oficio hay que hacerlo. Lo oficio hay que hacerlo, porque si no lo hacemos, nosotros quién. Los reporteros, los cronistas tenemos una función muy particular, las cronistas, las cronistas. Las cronistas. Tenemos. Ahora aquí sería eso.

Mal visto en esta nueva olla. Pero yo tengo librito que sea más era que soy feminista. Así, yo me acuerdo. Y yo, esto es muy a favor de que se diga las cronistas. Pero, en fin, esa es otra historia. La crónica con pluma función es muy especial, yo creo. Que es que abre un espacio, abre el tiempo para pensar las cosas con más calma. Y hojalá que en mi caso como escritora, para sentir las cosas. Yo aspiro a que en mis textos se pueda oler y sentir y palpar y saborear la realidad. Eso nos hace falta siempre. Como hace falta la reportería de área indispensablemente. Según el escritor Jorge Volpin, Alma Guillermo Pietro es una de las más lucidas cronistas de nuestra desventura latinoamericana.

Yo diría que Alma además es una muy cuidadosa y laboriosa escritora que no se detiene en la superficie y que entrevista, como dice también Sergio Ramírez, a los campesinos, a los jóvenes que salen a protestar en las calles, hace perfiles de personas que el poder reverencia a veces para destruirlas. Ya se perfiles provocadores, por decir lo menos de personas que están en el poder. Y en este libro esta desventura, hay veces se vuelve hasta tragicómica. Bueno, porque ha sido nuestra triste historia en América Latina.

A fondo es un podcast producido por Mafia Elante. Producción general Beatriz Acevedo. Producción de audio, Santiago Acosta Lóvis. Música original del maestro Oscar Acevedo. Nos pueden escuchar también en mi canal de YouTube. Gracias por escuchar. Soy Marijimaena Dusan.

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