“Suéltame, que aún no he subido a mi Padre; pero vete donde están mis hermanos y diles: «Subo a mi Padre y a vuestro Padre, a mi Dios y a vuestro Dios»”. El Señor es perfectamente consciente de que Nicodemo no entiende gran cosa de lo que le está diciendo. En el fondo, nos lo podría decir a cada uno de nosotros... ¿no entendiste?